CALETA OLIVIA: Encapuchados asaltaron restaurante repleto de clientes.

El robo fue perpetrado alrededor de las 22:30 del sábado en las dos plantas de "La Restinga", que funciona en el edificio del Hotel Patagonia frente la rotonda de la ruta Nacional 3 que enlaza con el puerto Caleta Paula. Fueron tres los que ingresaron con armas de fuego, en tanto otro los esperaba en un auto de color negro en el que escaparon llevándose dinero de la caja registradora y de los comensales. (El Patagonico)

 
La policía no tenía hasta anoche ninguna pista firme que pudiera dar indicios de la banda organizada ya que el sistema de grabación de las cámaras de video no funcionaba y solo se sabe por testimonios de algunos clientes que el auto que utilizaron sería un Chevrolet Cruze que se alejó por la ruta en dirección sur, donde hay otros barrios.
En el restaurante, ubicado en el barrio Costa del Sol, había alrededor de medio centenar de comensales, entre ellos empleados del canal de cable local que celebraban el día del trabajador televisivo y se hallaban en la planta alta.
De acuerdo a sus testimonios y al de otros clientes, los tres desconocidos ingresaron con sus rostros cubiertos con capuchas, pañuelos o bufandas, utilizando armas de fuego cortas y actuando con una gran frialdad. Dos de ellos amedrentaron a la gente que estaba en la planta baja y el restante se dirigió hacia la parte alta donde estaba el personal de Caleta Video Cable.
 
SISTEMATICO DESPOJO
A la encargada de la caja registradora le quitaron unos 13 mil pesos y a algunos clientes diferentes sumas, tras una breve recorrida por las mesas y dando algunos golpes de culata a uno de los mozos y a otros hombres que se resistían a ser despojados.
Se estima que se llevaron unos 40 mil pesos, además de algunos teléfonos celulares, pero desecharon muchos de esos aparatos, probablemente a sabiendas de que algunos disponen de un sistema de seguimiento satelital.
Los testigos calificaron el accionar de los malvivientes como el de un grupo comando ya que actuaron con gran profesionalidad y nunca se pusieron nerviosos, no habiendo percibido algún tipo de tonada en sus voces.
El que llegó a la planta alta era de baja estatura y les dijo a los comensales que se quedaran tranquilos, que ni se les ocurriera utilizar sus celulares y que si no se movían no les iba a pasar nada. Incluso pidió que ningún mayor tratara de acercarse a dos niños que jugaban cerca de la escalera.
A un hombre que salía del baño lo obligó a arrojarse al suelo, al tiempo que vigilaba a otro de gran contextura física que parecía dispuesto a defenderse.
Los clientes que estaban arriba también escuchaban lo que gritaban los dos delincuentes que actuaban en la planta baja y la situación límite no duró más de cinco minutos, pero para las víctimas pareció una eternidad.
Varios testigos pudieron ver que escaparon en un auto negro con vidrios polarizados, describiéndolo como un Chevrolet Cruze que se fue sin realizar ningún derrape por la ruta en sentido sur, estimándose que no pudo haberse dirigido hacia otra localidad sino que reingresó a la zona urbana por algún barrio de las adyacencias.
 
Pocos minutos después el sitio de llenó de policías y varios patrulleros rastrillaron las calles de la ciudad en busca del auto sospechoso, pero con resultados negativos, por lo cual se cree que los delincuentes lo ocultaron en un sitio cerrado.